Adelanto editorial: Falsa muda de Giselle Ruiz

Probar el fruto

Entro al tocador de damas
así le dicen al espacio
que otras
usan de pretexto
para tener mi fruto
bajo sus pies.

Sobre mi rostro una gota de sudor
que vino de no sé dónde
de no sé quién, de cuántos.

Tengo un nombre pero nadie lo usa.
Leo cientos de labios maltrechos
diciendo
bájenle la falda a la muy puta.

Hay un río de falda a falda:
en el mío pescan
en el resto se ahogan.

Tengo un nombre pero nadie lo usa,
puta, la muy puta, susurran.
La raíz del amor viene de mi lengua
y no lo saben.

Me bajan la falda
parpadean sus dedos.
El tocador de damas es un agujero negro
que lame el resquemor.


También las aves se niegan. Llamaremos “picaje” a una de las tantas formas de vedar el cuerpo. Afecta principalmente a especies de psitácidas adquiridas para cumplir la función de ornato. Hagámoslo palpable: una mujer se sienta en su silla de hilaza a extirpar su sueños tarde con tarde.  Será diagnosticada con desorden del comportamiento basado en la realización de una estereotipia.

Editorial

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