No existe nada más allá de mi casa

Nunca es demasiado tarde
o demasiado pronto para hablar de finales:
Ante mis ojos [un] colapso de la humanidad se despliega,
lo presencio para perturbarme y después ignorarlo.

Me pregunto por qué vivir a pesar de la catástrofe.
La catástrofe no es un organismo vivo,
la información se replica a través de organismos que,
están vivos. Y esto es distinto,

esto es distinto.

las horas se desplazan tan lentas como rápidas
las cosas insisten en lo [extra]ordinario y
los detalles se funden ante el querer:

aquí quiero que partes de mí permanezcan vivas
aunque el tiempo siempre pareció demasiado
y veinte años he pensado en últimas veces
e incluso he idealizado catástrofes
que vienen sobre nosotros aterrorizados

para matarnos

(y ahora morir, pero morir juntos). 
Tengo claro que
no existe nada más allá de mi casa
porque quiero permanecer viva, por primera vez

no existe nada más allá de nuestra casa
excepto por la esfera privada en que nos amamos y que rebasa esta cuarentena involuntaria a través de la intensidad de las sensaciones:

Se inhibe la actividad,
todo sucede en una escala de intimidad:
 (¿domesticamos la ruptura o es el terror de dejar de amar?)

Todo parece de naturaleza metafísica: 
mi pretender se vuelve hacer. Mi hacer se vuelve ser :
(una regresión)

Quiero pensar que estar en casa es [por última vez]
estar fuera del mapa,
incluso cuando el enemigo público también es soberano
y la esfera privada en que nos amamos no es del todo privada jamás: es decir,
la distopía se imagina en el presente, por lo que el presente nunca nos es distópico: es un
estado de excepción perpetuo.

Pierdo el interés por el mundo
sin embargo, crece mi capacidad de amar el mundo
a partir de lo que conozco: un estado de amor perpetuo, de miles de últimas [pero] veces
[primeras].

Y aterrorizada de nuevo:
sólo queda diseccionar el virus, el zeitgeist,
y la imposibilidad de amar. 

Los virus a veces separan los amores. 
Las relaciones dejan de tener la lógica con la que nos movíamos

pero ceden el paso a otras cosas:

Después de la catástrofe hay un reordenamiento social: [el virus doma incluso al soberano]
y todo el tiempo es ya suficiente para que la maquinaria [de las sensaciones] descanse,
y que la maquinaria del pánico masivo deje de importar al grado en que

Pienso:
En realidad, el mundo [no deja de]termina[r].

Estefanía Sánchez. Artista visual, escritora y editora que reside en Morelia, Michoacán. Es directora editorial de la revista SINESTESIA de la ENES, Unidad Morelia, UNAM y ha participado en diversos encuentros de poesía joven. 

Editorial

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