Jardines del recuerdo

Tengo recuerdos en el panteón,

recuerdos de cuando era pequeño.

Recuerdos en donde está mi abuela

buscando entre el periódico a los muertos

a quienes iba a visitar.

Muertos a quienes vería por segunda o tercera vez en su vida,

alguna prima de una amiga de la infancia

a la que iría a acompañar por última vez

sólo por respeto a la tradición.

Tengo recuerdos de mi abuela

en una esquina del panteón, de pie, pequeña, 

con el cabello justo como el mío cuando está largo, pero blanco;

con las manos al frente y sin un atisbo de sentimientos, 

ni siquiera una palabra a punto de nacerle de los labios.

Cualquiera puede entender el sentimiento

de estar ahí, porque un panteón es universal

y no es necesario un idioma para entender la muerte.

Mi abuela me recalcó, varias veces:

En la tumba no se siente,

siéntese en la orillita.

A mí las tumbas sin cripta siempre me dieron miedo,

porque no sabía dónde pisar

y las tumbas infantiles me preocupaban

porque no quería ver nunca un cajón de mis dimensiones.

Lloré cuando me regañó por pisar la tumba de un angelito 

que no tenía ni cruz, ni nombre. 

Lloré por el regaño porque no sabía lo que estaba haciendo,

yo no entendía que había alguien ahí.

Sólo era un niño que quería jugar, 

un niño que no conocía la muerte.

Los funerales nunca me gustaron

porque solamente ahí recuerdan lo que sienten algunas personas,

pero fui varias veces al panteón con mi abuela desde que era niño.

Con el tiempo aprendí a no correr y respetar,

aprendí a no gritar en día de muertos 

cuando la gente se sienta en la orillita de las tumbas de sus seres queridos.

Aprendí que el dos de noviembre 

es más que música y antojitos para el muerto.

Conforme pasaron los años me hice a la idea de que 

los panteones no son el lugar favorito de nadie, 

aunque a mi abuela le gustara tanto ir.

Con el tiempo aprendí que no queda más que 

seguir la carroza hasta que uno sea el muerto.


Alexandro Castro. Autor del poemario Eróstrato (PECH, 2019). Textos suyos aparecen en la antología Otras voces nos agitan (Capítulo Siete, 2019) así como en diversos medios digitales e impresos.

Editorial

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