Una realidad velada

Ted Chiang

Exhalación

Sexto Piso

México, 2020

348 pp.

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Leí Exhalación con el miedo de no poder superar lo que sentí con La historia de tu vida, el primer volumen de cuentos de Ted Chiang. Sospecho que no pudo superarlo, más bien me hizo sentir algo distinto y nuevo que me tiene tranquilo y contento, porque noté que entre un libro y otro existen aspectos técnicos y temáticos que se fueron estudiando y puliendo.

Cada genio es un universo único, propio e incomparable. Cada uno crece con el ritmo necesario y el modo que más le acomode. En el caso de Ted Chiang el tiempo no ha pasado en vano, pues sus relatos se han complejizado técnica y narrativamente. Su obra es breve y escasa de una manera positiva, porque más allá de volverse monótona y repetitiva, en sus relatos se encuentran historias que no caen en fórmulas ni en personajes que son parecidos entre sí. El autor conserva y agiliza aún más su estilo hipnótico y accesible para todo público con el que logra dos cosas muy importantes: 1) crea un entorno claro y bien representado para hablar de problemáticas científicas y filosóficas rebuscadas, como los viajes en el tiempo o el libre albedrío; y 2) sus narradores revisan los problemas éticos y morales que se plantea, dándoles una resolución ni blanca ni negra, sino gris. Estos relatos demuestran que la ciencia va más allá de simples teorías y experimentos tangibles que buscan responder a preguntas fijas, pues como uno de sus personajes mencionó “La ciencia no es solamente la búsqueda de la verdad […] Es la búsqueda de un propósito”. Claramente hace que sus protagonistas recorran un camino que parece interminable para conocer la verdad, pero al final sólo se reencuentran con el propósito de su viaje.

Los relatos de Chiang abren un diálogo sobre la humanidad frente a la tecnología y sus peligros, alejándose de una visión distópica y atroz, para dar paso a una mirada curiosa, realista y que se adapta a cada invención presentada. Desde la escritura, reconoce, con una sensibilidad dotada de humanismo, el pensamiento postmoderno con el que se desafía a sus lectores y sus personajes, y con ello satiriza y explora las posibilidades de la conciencia, con una creatividad y un estilo únicos que sincretizan una visión sorprendente y verosímil.

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Los personajes que deambulan en los relatos de Exhalación son seres que no tienen misiones claras,

conforme avanzan en la trama salen a la luz sus motivaciones y metas, para llegar a un punto inimaginable en el que develan su realidad. Los ejemplos más claros de esto son los relatos “El ciclo de vida de los elementos de software” y “La ansiedad es el vértigo de la libertad”, en los cuales sus protagonistas se exponen a los cambios que realiza una tecnología en el pensamiento, hundiéndolos en un cambio de conciencia parcial que poco a poco los hace cuestionarse. Conforme las historias avanzan, los personajes reconocen que su misión inicial no es tan clara como creen y deben progresar para resolver los problemas bajo los que se encuentran. Es en este punto donde muchos lectores cuestionaran su propia moral, ¿habría yo hecho eso o aquello? Como respuesta a estas preguntas, Chiang propone finales que se apegan al sacrificio, al reconocimiento y a la redención de que las reglas impuestas muchas veces no son las correctas. Con esta visión anárquica y reveladora, los protagonistas reorganizan su mundo y se hacen conscientes de sus privilegios para poder relacionarse de una manera frontal.

Por otro lado, también se presentan textos sumamente cortos en los cuales demuestra que no sólo crea cuentos de largo aliento. Así, relatos como “Lo que se espera de nosotros”, “La niñera automática, patentada por Dacey” y “El gran silencio”, dan parte de su habilidad estilística y creativa; porque la escritura de Chiang es camaleónica y se adapta a cualquier parámetro impuesto.

Uno de los temas más desarrollados en estos relatos es la perspectiva del ser humano sobre sí mismo, y esto funciona casi de una manera apológica para hablar del ego humano a la hora de enfrentarse a la ciencia y el poder que ésta conlleva. Los ejemplos claros son “La verdad del hecho, la verdad del sentimiento” y “Ónfalo”, en el primero se conoce una reflexión sobre el lenguaje y la memoria; en el segundo una mujer reconoce que sus creencias entorno a la creación eran erróneas. En estos dos casos permea un mismo debate: ¿es que yo, un ser humano capaz e inteligente, punta en la escala de los seres pensantes en la tierra, me he equivocado? Esto sólo reafirma el egocentrismo humano de los protagonistas, quienes comprenden que tal vez viven en un error que no los deja ver más allá de sí.  Es necesario aclarar que a pesar de que ciertos personajes no sean humanos, de una u otra manera, ya sea por sus comportamientos o acciones, terminan siendo figuras parecidas a las humanas, con una razón similar y natural; como ejemplo están “Exhalación” y “El gran silencio”, en los cuales sus protagonistas analizan, desde una perspectiva bastante humana, la vida y su desarrollo. Esto no es un desacierto en los relatos, pues como mencioné anteriormente, Chiang sabe acomodar sus cartas para crear mejores resultados, con ello propone humanizar a un robot y a un papagayo, que si no fueran así serían narradores bastante abstractos y poco objetivos. Todo sea por la ficción.

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Ted Chiang escribe desde el lado más humano de la ciencia, el de la experiencia. En sus relatos, plantea algunos de los problemas más confusos que se viven en el imaginario científico y humano; de esta manera, sus personajes se afrontan a reconocer que el progreso tecnológico en muchas ocasiones complica más la vida.

La sencillez narrativa con la que se desarrolla no entorpece la complejidad de los temas y las disyuntivas que se presentan. Esto facilita en gran medida el entendimiento de la ciencia con la literatura y de la imaginación con lo real; porque el autor exterioriza su amplia imaginación a través de una visión desafiante y fuera común. De este modo, la tecnología se presenta como una magia que a primera vista parece carecer de lógica, pero dentro del funcionamiento de la historia es completamente verosímil; además, se sirve de ésta para deshumanizar lo humano y replantear los ideales utópicos del progreso y el futuro.

En este libro, Chiang realiza una crítica mordaz al distanciamiento humano y al acercamiento tecnológico; con este paralelo revisa conceptos y prácticas que se desprenden del cuestionamiento constante que debe realizar la conciencia para delimitar las capacidades de la vida en el universo. Porque, al final, la razón sólo nos permite ver la realidad desde una sola perspectiva, dejando un lado sin descubrir.

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Guillermo Vargas (Ciudad de México, 1995). Narrador. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en FFYL, UNAM. Ha publicado en medios impresos y digitales. Participó en el 9° Curso de Creación Literaria para Jóvenes de la Fundación para las Letras Mexicanas. Twitter: memoo_mx

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