Tres poemas

Cuando voy sola caminando 

Cuando voy sola caminando quisiera ser invisible.

Quisiera que tus ojos no desabotonaran mis miedos,

ni que tu machismo y misoginia me pongan en riesgo.

Quisiera que mi pecho no sea la excusa de tu hostigamiento,

ni mis piernas el camino fácil para saciar tu deseo.

Cuando voy sola caminando quisiera ser invisible.

Quisiera que tu cuerpo se mantuviera lejos del mío,

y no ser víctima de las caricias que no piden permiso.

Quisiera que tu boca y tu bragueta se mantuvieran cerradas,

y no ser una más en tu lista de mujeres violadas.

Cuando voy sola caminando quisiera ser invencible.

quisiera sentirme segura al andar por la calle,

y no en alerta y peligro constante.

Cuando voy sola caminando quisiera pasar desapercibida,

porque tengo miedo de convertirme en una desaparecida.


¿HASTA CUÁNDO ME HARÁN JUSTICIA?

Llego antes a la ofrenda,
a una que no me han puesto,
pero que tiene una calavera
que lleva mi nombre. 
Llego desnuda a un altar sin flores
con heridas que jamás serán cicatrices.
Aquí, el tiempo ya no cura nada
porque no existe.

Mi rostro pegado a los muros
de las calles y de las redes sociales
pasa desapercibido
en una búsqueda incansable en la que 
muy pocas personas desean
encontrarme.

No me reconocerán
si es que logran hallarme;
estoy hecha pedazos
y cubierta de sangre.
He salido de una bolsa de plástico,
sólo para entrar a otra. 
Donde me olvidarán
con los demás cuerpos
que no tienen nombre ni historia.

Soy un cadáver
sin pasado ni futuro.
Una muerte más:
trágica, impune y silenciosa,
que enluta un país
que celebra a los muertos,
pero que condena la vida. 

¿Hasta cuándo me harán justicia? 
¿Qué castigo merecen los feminicidas? 


Granada

Estoy en una guerra interna, 
Los días rojos están de vuelta
y me ha explotado una granada
que me palpita sin tregua. 
Desde una de mis trincheras
los sentimientos se me desbordan, 
me arrastran hasta un río salvaje
del que no puedo salvarme. 
¡Sangre, sangre! 
Mis hormonas me atacan
estoy sola en esta batalla
Lucho contra todos los químicos
que recorren mi cuerpo;
mis estrógenos me tienen controlada
y la progesterona con las manos atadas.
Me siento herida, hinchada y fatigada,
mis fuerzas están desarmadas.
Le imploro concordia a mi naturaleza, 
pero por un período soy su prisionera. 
Esta contienda es cruda y violenta
¡Me rindo, vida! Te devuelvo tu feracidad. 


Diana Lerendidi. Fotógrafa, poeta y directora de arte de Revista Purgante. Funambulista en la cuerda floja de la vida. Tirito entre mi realidad y la poesía. Análoga, libérrima y salvaje.

Editorial

Un comentario sobre “Tres poemas

  1. Me encantó el poema de «Cuando voy sola caminando». Muchas mujeres nos vemos reflejadas en esas palabras. Es un poema crudo y duro, pero es una terrible realidad.

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