Tres poemas

MUJERES ROTAS

Escuchaba salir de la boca de mi profesor el nombre 

de las ninfas y algunas mujeres rotas, y yo no podía evitar preguntarme: 

¿quién las rompió y por qué?

Yo estuve rota alguna vez. 

Me rompió el primer hombre al que amé, después llegó otro más 

y terminó de romper las piezas enteras. 

Fue así que decidí juntar todas mis partes y marcharme de ahí. 

Era pequeña y mis diminutas manos no lograron cargan todos los trozos. 

Eran pesados y filosos, cortaban mis manos y me hacían sangrar. 

Otros eran livianos y blandos, amortiguaban el golpe 

en mis rodillas cuando no podía avanzar más. 

Durante mi camino comencé a armarme de nuevo 

y ocultaba los huecos de las piezas faltantes a quienes pasaban por mi lado. 

Era imposible no ver mis grietas. 

Algunos se espantaban y salían corriendo, 

otros se quedaban y me ayudaban a colocar los pedazos faltantes 

en los lugares a los que no llegaba por mí misma. 

Cuando por fin creí terminar, había muchas grietas en mí. 

Entonces decidí parcharlas con las letras que de mi boca salían. 

Todas aquellas letras que quedaban plasmadas en tinta 

sin importar que otros se asustasen. 

Espero que aquellas ninfas, 

aquellas mujeres rotas también hayan logrado parchar sus grietas.   

NO VIVIRÉ EN VANO

No viviré en vano.

Si puedo ver el sol brillar a través de mi ventana,

sentir el viento que el otoño trae consigo chocar contra mi rostro, 

si puedo sentir el roce de tu piel contra la mía. 

Entonces no viviré en vano.

Si puedo construir puentes con preguntas sin responder, 

permitir que las preguntas envuelvan las grietas de mi piel 

y crear respuestas que nadie entiende. 

Entonces no viviré en vano.

Si puedo llevar a un abejorro desfalleciendo al nido de su madre.

Si puedo sentir calma cuando mis ojos se posan sobre los tuyos.

Si puedo amarte, entonces no viviré en vano. 

CONTIGO TODO ES CALMA

Escucho tu voz del otro lado del teléfono, 

y me pierdo entre las palabras que salen de tu boca. 

Tu voz atraviesa mis oídos hasta llegar a mis pulmones 

para abrazarlos y hacerlos funcionar de nuevo. 

Las manecillas del reloj no se detienen porque contigo todo es calma. 


Camille Mora. Estudia la licenciatura en Filosofía en la Universidad Autónoma de Nayarit, campus Tepic. Su trabajo ha sido publicado por la revista de su universidad, Agora UAN (2020) y Cardenal (2021).

Editorial

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