Tres poemas

dejé la casa
con el horno prendido
por lágrimas azules
deshabité sus espejos
mudé a otros
olvidé la alegría
y empaqué las penas
los dolores en la maleta grande
la vez que mi hermano
cortó debajo de la piel
del entrecejo de mamá
la vez que él lloró
después de golpearme
la vez que mi papá
le lanzó un patín
la vez
la vez
la veo
también escucho
la tele que nunca dormía
los truenos de los patines
contra el piso en los cuartos vacíos
las fogatas de lágrimas rojas
encendimos la mecedora
se rompió
cuando cumplí trece
dejé la casa
pero sus voces
sus voces
aún humareda


deseo ser anfibia
no he aprendido nada
de los cuentos
porque aún quiero
encontrar una lámpara
frotarla desear hasta que
de pronto sea sapo
y-o rana cualquier anfibio
en realidad quisiera
que mis manos pegajosas
sientan de nuevo por primera vez
y con mis dedos recién nacidos
caminar despegando
ser diminuta y ojos
ser humedad palpitante


son las cuatro tres
las cuatro tres la hora
en que te llegó mi mensaje
y me pregunto
si lo conservas me conservas
como secreto que vive en la garganta
o en el estómago tal vez
bajas la luz del celular
o sonríes
yo sonrío con tus mensajes
le sonrío a la pantalla con tu cara
a la foto chiquitita
me dan ganas de morderla y reviso
si te llegó el mensaje
si en verdad te llegó el poema
del pdf que te subrayé
y yo sé que no
que no sabes que te subrayé
no sabes que estoy aquí
para lo que quieras
aunque sea
para que leas mis mensajes
y me digas gracias


Carole de la Rosa. Escribe dramaturgia y poesía. Forma parte del consejo editorial de la revista hidalguense Estroboscopio. Estudió Escritura Creativa y Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana, actualmente está por titularse con una tesis conjunta sobre fanfiction.

Editorial

Un comentario sobre “Tres poemas

Deja un comentario