Las cosas que no debemos olvidar a la hora de partir

Procura siempre elegir con anticipación el sitio al que deseas viajar, pero no demasiado que incite a la desidia, repensar las cosas tiende a arruinar la grandeza de lo inesperado y limita la experiencia. A veces, no tener todo programado resulta un mejor plan.


Una vez ubicado el sitio, reduce las expectativas de lo que pretendes encontrar, podrías decepcionarte y eso nublará por completo tu visión al grado de volverte ciego ante los magníficos detalles. Lo desconocido siempre es una forma interesante de encontrarnos, muchas veces nos preocupamos por tener el mapa perfecto que elimine cualquier posibilidad de error. ¿Y qué son los errores en un viaje, sino invertir el tiempo en lo no planeado? pero al final una inversión, asumirse extranjero en cualquier sitio siempre lo será; si llevamos un ánimo de aventura, seguramente esto se convertirá en algo placentero. Tomar la calle incorrecta podría llevarte a lo que tanto esperas de este viaje, ¡Piérdete un poco!


El día que salgas rumbo a estos escenarios inciertos no lo hagas deprisa, los olvidos podrían provocarte estar siempre en casa, aún pisando tierras extrañas. Dedica 3 días, sí, 3 días son suficientes para limpiar, cerrar, tirar la basura, dejar comida a los gatos e indicaciones a quién los cuidará por ti. Recuerda que a la vuelta de este viaje hay cosas que permanecen igual y es agradable volver a una casa limpia sin pendientes, pero hay otras que no y se deben mantener seguras a la distancia.


Ya con la conciencia tranquila, emprende el viaje olvidando un poco la patria, es normal aferrarse a encontrar el mismo sitio donde solíamos comer o caminar, pese a la diferencia del panorama. Podríamos oler el mismo aire si nos aferramos a traerlo con nosotros, ¡suéltalo! qué aires tendrás de sobra y si no, siempre existe la posibilidad de regresar, pidele una tregua a la angustia. La nostalgia es normal no la confundas, no estás triste, aprovechala y escribe un poco en las notas de tu celular, pero no pierdas demasiado tiempo con los ojos puestos en él, de una amiga y sus viajes aprendí que los buenos pensamientos e ideas a veces se asientan cuando regresas y tocas tierras conocidas, y más aún si vas a un sitio donde no hablas el idioma. Las palabras regresan con el lenguaje natal, porque se sienten libres y se expanden a su gusto.


Hablando del lenguaje. Si vas solo, espero que así sea, procura estar cerca del silencio, escucha, escucha aunque no entiendas, percibe el volumen, el tono, los gestos, juega a adivinar que dicen sin tener certeza. Podrías encontrar charlas interesantes en ello. Habla sólo cuando sea necesario, de regreso tendrás mucho que contar y no vaya a ser que las palabras se escapen en zonas desconocidas y no sepan cómo regresar, ya hemos tenido suficientes pérdidas.


Dale tiempo a las «banalidades» de la vida y los viajes, visita lugares poco turísticos y algunos famosos, los últimos para tener una buena foto que ampare nuestro relato cuando quieras evitar hablar de la parte introspectiva, al regreso del viaje. Ya sabes como se aterra la gente al hablar de esas cosas. Un viaje siempre es un momento para iniciar o terminar con algo, lo es también para tomarnos una pausa, un receso. Mencioné la posibilidad de regresar, pero quedarse también es opción, quizá dejemos ir unas palabras en el viaje, unas que se escondan tanto que tengamos que quedarnos el resto de la vida a buscarlas en el nuevo hogar


Yosselin Islas. Feminista, escritora, poeta y abogada. Editora en la revista digital “Aleteo Poético”. Ha publicado en la antología Mirada, palabra, poesía (Editorial UDG, 2020), en la antología Selfie Poética (Complejo Cultural de los Pinos, 2020) y en las revistas digitales Mood Magazine y Ablucionistas. Autora del libro Llena Eres de Gracia (Editorial Los Ablucionistas A.C, 2020). Participante del 9° Festival Internacional de Poesía Ignacio Rodríguez Galván 2019 y
del World Festival of Poetry WFP-21K.

Editorial

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