Dos poemas

Hambre 

Luces de una ciudad sin movimiento,

Un movimiento sin matices.

Estamos aquí, tenemos hambre.

Tenemos frío y nadie responde.

Hambre acumulada, fatigada como mano de muerto.

Hambre y sudor, 

Transpiramos la falta de saciedad cada día, nadie conoce el destino de los desdichados.

La falta de aire si es preciso, la migaja, la olla opaca, la mueca fría. 

Hambre y sed, 

Frío y hambre.

¿Qué más podemos pedir?


El gato 

Al fondo el papel tapiz.

El tizne de la pared, que ha sido descubierta por el tiempo que se instaló en la cocina de mi madre.

La soledad de un tiempo pasado, que no fluyó, de un reloj varado en la incesante 1 de la tarde. En el sopor de un mismo momento, petrificado de segundos fantasmales. De segunderos rígidos como animales disecados. Abiertos a permanecer instintivamente como gatos adormecidos, sacos

De tiempo sin futuro.


Lorena Flores Lucio. Estudió Letras Hispánicas, ha trabajado en numerosos talleres de creación literaria para niños y adolescentes, en la revista Luvina, para Conaculta, en Alas y Raíces.

Editorial

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