ELLOS ME ENSEÑARON QUE EL PECADO ES CASTIGADO,

Que la pureza y castidad se preservan 

¿A qué se refieren? 

Nunca lo he sabido con certeza;

Más que si las pierdo,

El cielo tiembla. 

Mi cuerpo no era mío, era de ellos,

El día en que decidí cortar los lazos.

En quererme descubrir: piel y huesos,

Me encontré perdida en la cicatriz viva de mi merecido:

El deseo de volverme sombra ante las miradas

de un juicio inexistente.

En el centro de aquel espacio,

La soledad se hizo presente en la bata verde que me cubría.

Entonces recordé que mi cuerpo me contenía…

Y me descubrí mía al sentir la presión de una de mis manos sobre la otra.

Desde mi experiencia hoy resisto,

Resueno más fuerte que ellos, 

NO.


Roxana Arroyo. Estudió Letras Inglesas en la Universidad Nacional Autónoma de México. En 2019 fue parte del programa de verano en Creative Writing en la Universidad de Oxford, Reino Unido. Actualmente está en proceso de titulación y forma parte del proyecto de investigación “Teoría literaria y cultural para el siglo XXI: la lectura en las Américas” en el Centro de Investigaciones sobre América del Norte, UNAM.

Editorial

Un comentario sobre “ELLOS ME ENSEÑARON QUE EL PECADO ES CASTIGADO,

Deja un comentario