La poética del riesgo como elemento unificador en la poesía migrante

Carlos José Pérez-Sámano

Una Raíz Compartida/One Shared Root: Poem Compilation

Pensilvania, 2022

Una queja frecuente que suele escucharse entre gestores culturales y mediadores de lectura, por no hablar de ferias del libro o espacios donde se reseñan estos, es que tal o cual autor (o autora) «no arriesga nada» en su escritura. Tal y como si asistiéramos a la ratificación —ahora en el ámbito de las letras— de lo que ya auguraba el filósofo francés Alain Badiou a propósito del amor, nos encontramos frente a un fenómeno cultural no solo inusitado, sino incómodo, donde se privilegia la escritura a modo, con temas, formatos, estilos y géneros que nuestro establishment ha asimilado del todo, aun tratándose (como asguraba Marcuse) de las propuestas ofrecidas como las «más potentes» o «revolucionarias».

         Dentro de esta literatura «a prueba de fallos», la poesía mexicana no podía ser la excepción. No solo no podía, sino que no podría; pues si bien es de los géneros menos leídos en el ámbito nacional y pesan sobre ella la inercia de las cofradías y una tradición rancia que señala, de manera casi inapelable, qué sí o qué no es susceptible de considerarse materia poética, las y los poetas siguen ajustándose a esa horma dictada por los concursos nacionales y las becas, donde pocas veces, si alguna, se favorece la apropiación de la poesía por el llamado «gran público» como parte de su identidad. El resultado —salvo contadas y muy dignas excepciones— es de todas y todos conocido: haga memoria y mencione algún poemario escrito por algún autor (o autora) menor de treinta años y que haya destacado por su impulso renovador, su frescura, u originalidad.

         Es por todo lo anterior que uno recibe con beneplácito iniciativas como las del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania (o Penn Museum) que aun en plena pandemia —y como parte de la primera residencia artística en la historia de la institución— acercó la escritura y el lenguaje poético a los inmigrantes hispanos en Filadelfia. El resultado, compilado (y traducido) generosamente por el escritor Carlos José Pérez Sámano (Ciudad de México, 1985), es el poemario bilingüe Una Raíz Compartida/One Shared Root, el cual da voz —descarnada y vívida, pero sin victimizarse ni caer en autocomplacenciass— a las ilusiones y desencantos de un sector tradicionalmente ignorado en nuestro vecino del norte.

         En las páginas de Una Raíz Compartida/One Shared Root encontramos 23 poemas (algunos individuales, otros colectivos, la mayoría escritos por adultos, pero unos cuantos por niños) que acompañan, dialogan, se desmarcan, y no pocas veces complementan lo que el propio Carlos José dice en su poema “País sajado”, que les sirve de pórtico:

         Nuestro tesoro es la palabra
         idioma de piedra y fuego
         (…)
         Una lengua tan antigua como peces

         Poemas que reelaboran la imagen del «sueño americano» a través de la búsqueda incansable, reiterada, incensante —pero también la pérdida o el robo— de la identidad:

         Mi piel prieta no es aceptada en estas ciudades con aesthetic
         Pero el rancho también me asusta por la incertidumbre
         Que no me reconozca y también me escupa
         Y la realidad es que en ningún lugar pertenezco
         Mujer perdida, de ciudadanía desconocida.
                                                                                                                   (De “Desconocida”, Yesenia Ramales).

         Asistimos a la construcción inexorable de una nueva realidad, a partir de la consciencia que asimila o se reconoce en el lenguaje nuevo:

How do you say—
                                                                                                                                                                Cómo se dice
—I speak Spanish?
                                                                                                                                                             Hablo español.
How do you say—
                                                                                                                                                                Cómo se dice
—I am Puerto Rican?
                                                                                                                                                                Soy boricua.
                                                                    ¿Cómo se dice, “I am enough”?
                                                                                                               (“Deslenguada”, Ivyanna Colon-Greider).

         Y observamos que, palabra tras palabra, las personas que firman cada uno de los poemas en esta compilación lo arriesgan todo; así, sin cortapisas, ni rodeos, al margen de retóricas grandilocuentes, malabarismos intelectuales o temas de moda. Tampoco es necesario llevar a cabo una reflexión profunda para encontrar el porqué de esta poética del riesgo que forma parte de la raíz compartida a la que alude el título de este poemario. Bástenos con recordar que prácticamente todas las sociedades de acogida de flujos migratorios —la sociedad mexicana no es la excepción— no les exige menos que un trabajo constanteintegridad a toda prueba, y adopción de las pautas de conducta marcadas por la moral predominante para ser considerados «dignos» de formar parte de dicha sociedad. Esto es más, pero mucho más de lo que podemos pedirles a muchos escritores, o más en específico poetas «profesionales», inscritos en la literatura mexicana actual y por pura deferencia a las y los prospectivos lectores.

         Un libro que muestra el acierto de elegir a Carlos José Pérez Sámano como facilitador de las búsquedas poéticas de una comunidad, heterogénea y llena de sabiduría tácita, como la de los migrantes hispanos en Filadelfia; y acompañar los textos con los grabados del (no menos genial) artista poblano Emmanuel Tanús.

Editorial

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