El amor habla como personaje de la Rosa de Guadalupe

Y puede que sea porque el amor, a quien a partir de ahora llamaremos Hermenegildo, es un poco un vato fresa del ITAM, pero el ruido que su manera de hablar me causaba al inicio de nuestra relación me tuvo varias semanas confundida. ¿Qué implica esta forma de hablar y por qué a mi cerebro le daba ñáñaras escucharla? No estoy hablando del acento… también tiene el acento, pero era el escuchar el spanglish lo que me causaba cierto alboroto. 

         Yo también uso spanglish continuamente, y seguramente la cotidianidad con la que lo uso dió pie a la confianza con la que él hace lo mismo. Sin embargo, mi spanglish no me causa ruido y no me hacia detenerme a pensar, porque a veces se nos olvida detenernos a reflexionar de dónde viene la forma de hablar propia u aquellas a las que estamos acostumbradas. El hecho de que su uso del spanglish sí me hiciera ruido me hizo reparar, en primera instancia, en que nuestros spanglishs eran distintos y me llevó a la búsqueda de estas diferencias y de sus implicaciones. 

         Empecé a mezclar mi español con inglés probablemente el segundo año de mi carrera universitaria (letras inglesas). Considero (como consideramos muchas de nosotras en mi circulo socio/académico) que tomo prestadas algunas expresiones del inglés porque son más cercanas a aquello que quiero decir, al menos en la inmediatez que el habla implica. También me parece importante aclarar, sólo utilizamos estas expresiones entre nosotras y con otras personas que hacen uso del mismo u algún otro tipo de spanglish. La mayoría de nosotras, al no venir de familias cuyos padres están familiarizados con esta otra lengua, no utilizamos expresiones en inglés en nuestras casas, por ejemplo. Sin embargo, cuando estamos hablando unas con las otras no es inusual escuchar, por aquí y por allá, un “supportear/supporting” en lugar de “respaldando” o “apoyando”; un “relies” como algo entre “confía” y “cuenta con”; un “by the way” en lugar del no tan intraducible “por cierto”; o muy recientemente escuché “masculine presented” en lugar de “quien se presenta (no oralmente sino utilizando prendas/estilos/comportamientos usualmente relacionados a este género) como masculino”. Este último ejemplo, al menos para mí, deja un poco más en claro porqué creemos que tenemos que tomar estas expresiones del inglés: porque si la otra las entiende, lo que una quiere decir queda mucho más claro, con menos palabras, y es más inmediato de transmitir. Este “tipo de spanglish” viene, al menos en ese sentido, y al menos para mí y aquellas con las que lo he platicado, de un intento de hablar de forma más eficaz: una utiliza el inglés en una búsqueda de poder alcanzar más rápido y más exactamente a transmitir aquello que quiere. Sin embargo es importante reconocer que, debido a que muchas de estas expresiones en inglés las adquirimos a través de nuestros estudios universitarios en esta lengua, son una marca de estos mismos estudios y nos alejan de los españoles más cotidianos y quizá, de la comprensión de aquellos que hablan cotidianamente estos (con quienes, repito, no solemos hablar así). 

         Ahora, el spanglish de mi Hermenegildo puede llegar a hacer uso de “btw” o “supporting” o “masculine presented”, pero a diferencia del nuestro, también hace uso de “house”, “school”, “party”, entre muchas otras. Esto le permite crear frases como “saliendo de la school vamos a una party y luego te llevo a tu house”. Una pensaría que, hablando cotidianamente, una decide hacer uso de las palabras que le resultan más cercanas para, con inmediatez, transmitir lo que se quiere. ¿Pero es en verdad posible que la palabra “house” te resulte de alguna forma más cercana o común que “casa” y sea esta la que te llegue primero? Quizá a través de la costumbre, en algún punto, lo es, o se vuelve así, pero en una primera instancia, no lo creo. Es decir, no creo que cuando Hermenegildo y su circulo social tomaron la decisión (consciente o inconsciente) de empezar a hablar así, de verdad fuera más fácil decir “school” que “escuela”, sobre todo tomando en cuenta que (y esto se lo pregunté) no crecieron hablando así, sino que empezaron hacerlo en algún punto después de la niñez. 

         Ahora bien, soy consciente de que ambos de nuestros usos del spanglish constituyen, al menos en nuestros contextos, una marca de clase. En nuestros contextos, el aprendizaje de esta segunda lengua implicó también la pertenencia a cierta clase social con cierto estatus económico que nos permitió (y a nuestro círculo) pagar por la educación con la que adquirimos esta otra lengua. Sin embargo, son marcas de clase, a mi parecer, distintas. Yo explicaba hace un momento que considero que el spanglish de mi circulo social viene de un intento de alcanzar el significado deseado. Hermenegildo no puede, en cambio, intentar argumentar que cuando dice “school” es porque “escuela” no tiene el mismo significado. Yo explicaba también que soy consciente de que este acercamiento al significado implica un alejamiento a muchos de los usos más usuales del español (como aquellos que tienen mis padres) y que si bien no solemos utilizarlo con estos hablantes, justificamos este alejamiento con el acercamiento al significado de lo que queremos transmitir. En cambio, el spanglish de Hermenegildo suele transmitir exactamente lo mismo que transmitiría si sólo utilizara palabras en español. Ahora bien, si lo que busca este otro uso del spanglish no es el acercarse a un significado más exacto, ¿qué es? Considero que su spanglish también implica el alejamiento de los usos cotidianos del español; sin embargo, las palabras que su spanglish utiliza suelen ser mucho más fáciles de comprender para alguien que no tiene dominio del idioma inglés. Mis papás no hablan inglés y podrían entender “school” o “party” pero no “by the way” o “relying”. Por lo que uno podría pensar que su spanglish se aleja menos de aquellos que no lo hablan pues es más fácil de comprender. A pesar de ello, si no están intentando alcanzar un significado que el español no les permite ni que los otros no los comprendan ¿qué buscan? 

         Antes de proponer alguna respuesta quiero mencionar que no considero que su uso del spanglish venga simplemente del conocimiento que tienen del inglés. Arturo E. Hernandez explica en su curso del cerebro bilingüe (que da por parte de la universidad de Houston) que este cambio entre un idioma y otro no sucede por error ni de forma natural. Cuando la comunidad chicana, por ejemplo, habla en spanglish, no es que ésta esté continuamente cambiando de código, sino que manejan como código un tipo especifico de spanglish. Así pues, los tipos de spanglish de los que hablo aquí tampoco se utilizan porque el conocimiento de los dos idiomas te haga cambiar de código sin querer, sino que se utilizan, ambos, a propósito, Y la prueba es que ambos grupos reconocemos ser capaces de no utilizarlo (y que ninguno lo utiliza siempre). 

         Si este tipo de spanglish más “fresa” no busca alcanzar un significado especifico (porque utiliza palabras con traducciones directas) ni alejarse de la comprensión de aquellos que no dominan el inglés (pues utiliza palabras que suelen ser comprensibles con poco dominio del idioma), y sigue siendo una marca de clase, entonces, a mi parecer, busca, únicamente, marcar la clase. El hablante de este puede hacerlo para pertenecer a su circulo social, porque “se le pegó”, o por muchas otras razones individuales. Sin embargo, más allá de estas razones individuales, su uso colectivo principalmente marca clase. Es una marca de clase como lo es siempre la forma en la que hablamos, como lo son los acentos, como lo son muchas de las formas en las que nos presentamos. Pero no todas las marcas de clase pueden usarse a elección propia; es complicado, por ejemplo, cambiar el acento a elección; y esta sí puede. Y, como todas las marcas de clase, segrega. Segrega porque separa, y las cosas que nos diferencian nos separan o nos unen pero a través de (o a pesar de, o a gracias a) esta primera ruptura. 

         Entonces, a mi parecer, este “vamos a tener breakfast juntos” tipo de spanglish, busca únicamente marcar clase, segregar, y es, por lo tanto, clasista. Claro que hay muchos posibles tipos de usos específicos donde no lo sea, como aquellos en los que se usa sí es la única o mejor posible forma de comunicación, la más eficaz, pero las ocasiones en las que no es así, como cuando se hace uso del mismo sin saber si el receptor tiene familiaridad con el inglés (y si podría, más allá de comprendernos, escucharnos con comodidad) pueden ser clasistas porque segregan y le permiten a uno marcar su clase, muchas veces, por encima de este otro no-familiar con el inglés. 

         Quiero hacer notar también que hay otros usos del español que también buscan alejarse de la cotidianidad y, en una primera instancia y ante el desconocimiento de las mismas, también complican la posibilidad de comprensión del otro, y tampoco tratan de alcanzar ningún significado no alcanzable con lo más cotidiano para “cierta mayoría”. Un ejemplo de esto puede ser el hablar de una parte de la población de la Ciudad de México, frente al hablar de los otros estados de la República. Llegar por primera vez a la Cedemex y enfrentarse con expresiones como “Qué Pachuca por Toluca?” o “¿Cómo estanques?” no es, tampoco, cómodo para un receptor externo. Sin embargo, creo que difícilmente el hablante que utiliza estas expresiones estaría segregando mediante el marcar su clase por encima: también causaría diferencia y por lo tanto segregaría, puede hacerte sentir fuera de una cultura ajena, por ejemplo, pero difícilmente inferior. Este alejamiento del español simple y plano (si es que alguien lo utiliza así), a diferencia del spanglish “fresa” puede, por lo tanto, ser una marca de clase, pero no ser clasista. 

         Las formas en las que hablamos presentan, queramos o no, muchas características de nosotros. Pueden marcar nuestra clase, a que cultura o sub-cultura pertenecemos, nuestros estudios, nuestros intereses (¿Qué palabras técnicas puedes manejar y cuales no?). Nuestra elección de palabras dice mucho sobre nosotrxs, y puede venir con una intención que, aunque no sea la individual, cause algún efecto negativo para el receptor de nuestro discurso. 


Claudia Excaret Santos Campusano. Estudió Lengua y Literatura Moderna Inglesa en la UNAM. Interprete Inglés-Español. Recientemente fue invitada a un Open Mic en La increíble. Fue seleccionada para ser parte de la antología Boundless 2022 por salir del Rio Grande Valley International Festival. Fundadora de Libros en el transporte. Co-fundadora de La secta de los libros. 

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