El 16 de septiembre de 1817, Francisco Xavier Mina y sus insurgentes sitian la hacienda de Santa Rita de la Zanja. Durante dos días de balas y pólvora, el mayordomo Sabás Cuevas y el subteniente José Antonio Alvarado resisten desde los muros mientras afuera caen cientos de hombres. Pablo Molinet reconstruye ese asalto desde veintitrés voces: soldados, peones, caporales, mujeres, niños, un cura hastiado, un enano que blande un bieldo, dos niñas que aprenden a leer en secreto.
Noticia fidedigna del asalto a Santa Rita no narra la batalla como epopeya sino como entramado de vidas que se cruzan en la violencia y siguen después: amistades imposibles entre amo y mayordomo, viudas que inventan lutos para escapar, hermanos que se traicionan por lealtades opuestas, huérfanas violadas por la tropa. Cada relato expande el anterior y todos convergen en un mosaico donde lo heroico convive con lo miserable, lo brutal con lo tierno, y donde la guerra no resuelve nada sino que condena a todos a seguir habitando el mismo territorio.
Con una prosa precisa que domina el ritmo de la oralidad y el detalle histórico sin volverse arqueológica, Molinet construye un universo completo alrededor de un episodio menor de la Independencia. Santa Rita es un microcosmos donde se cifra la complejidad moral de una época: no hay héroes ni villanos, solo gente atrapada entre lealtades contradictorias, supervivencia y los fantasmas que dejará esa batalla para las siguientes generaciones.





