Andrea Velarde escribe sobre el sistema penitenciario desde la experiencia y la escucha. En Las olvidadas, una hija visita a su padre y cruza filtros, filas, revisiones y arreglos que se vuelven rutina. A partir de ese trayecto, el libro muestra la vida tras los muros, la burocracia, la corrupción y la indiferencia institucional. La cárcel deja de ser rejas y se vuelve un mundo que cobra a quien está dentro y a quien acompaña desde afuera.
El libro abre historias de mujeres y de niños que crecen en encierro. Aparecen embarazos, partos en traslado, cuidados sin recursos, negligencia médica, violencia cotidiana, humillación y castigos. Una mujer aprende a sobrevivir con humor y rabia. Una niña conoce el mundo por fragmentos, colores de playeras en día de visita y figuras de migajón que su madre modela para hablar del afuera. Las voces construyen un retrato íntimo de abandono, lealtad, deseo, miedo y resistencia.
Las olvidadas mezcla crónica, ensayo y narración para nombrar lo que suele quedar fuera del relato público. La prosa se sostiene en escena y detalle, y evita la distancia cómoda. El resultado es un libro que mira de frente a las mujeres encarceladas y a quienes cargan con ellas, y deja una lectura que insiste en memoria, justicia y cuidado.





