Matza Maranto escribe un libro donde la belleza convive con el derrumbe. Los poemas se mueven entre ruina y fe, entre mar y ciudad, entre incendio y calma breve. Tú entras a una voz que enumera señales, recuerda pérdidas y mira el mundo como un sitio que tiembla, aun cuando parece quieto.
El mármol del título no promete consuelo, promete peso. La escritura trabaja con imágenes de agua, sal, estatuas y ceniza, con un pulso que sostiene la pregunta por la felicidad. El libro deja una lectura intensa y cercana, para quien busca poesía con tensión y respiración larga.





