Hugo Roca Joglar escribe desde el choque entre la calle y la memoria. Entra un México con discusiones políticas, violencia doméstica y escenas que se pegan al cuerpo, entra también una infancia que insiste como refugio. Tú avanzas por episodios breves, con la tensión de lo que pasa afuera y lo que se rumia por dentro.
El ajedrez sostiene el pulso del libro. Cada partida abre manías, miedo, control y riesgo. La crónica se mezcla con la memoria y la reflexión, hasta dejar una idea fija, la violencia pública se filtra en lo íntimo. Un recuerdo, el padre que enseña a jugar, se vuelve defensa y herida al mismo tiempo.





