Sylvia Georgina Estrada escribe un libro donde la música cruza la vida cotidiana. Los poemas entran por anuncios, recuerdos, escenas mínimas y objetos que cargan historia. Tú lees una voz que cambia de tempo, que escucha el entorno y traduce lo que oye en imágenes claras.
El libro trabaja el oído como forma de pensamiento. Aparecen ritmos, listas, inventarios y quiebres, aparece una sensibilidad que afina lo íntimo sin encerrarse. Músicas deja una lectura dinámica, con poemas que se mueven entre lo doméstico y lo público, con un pulso que sostiene el conjunto.





