Héctor Adolfo Quintanar Pérez firma una crónica de fotoperiodismo en primera persona. En Un ejército de niños armados que corren con sandalias, el viaje inicia en un filtro migratorio y termina en Puerto Príncipe, una capital donde la violencia dicta horarios, rutas y silencios. El libro da contexto a la caída reciente de Haití, el magnicidio, la disputa entre bandas, el secuestro como industria, y un Estado que opera por zonas, con islas de seguridad y grandes territorios cerrados a la vida cotidiana.
La narración avanza por escenas precisas. Un hotel con muros altos, apagones y tiroteos nocturnos. Un teatro histórico, el Rex, convertido en refugio para cientos de desplazados, con nacimientos en condiciones extremas y muertes que pasan sin pausa. Calles con basura, casquillos y restos humanos, recorridos pegados a las paredes, carreras tras disparos que llegan sin aviso. El libro entra al Hospital General saqueado y a su ala psiquiátrica, donde pacientes quedan abandonados y sobreviven con ayuda mínima. En paralelo crece el retrato del poder armado, líderes pandilleros, reclutamiento forzado, adolescentes con armas largas, un ejército que se arma con hambre y miedo.
Quintanar combina bitácora, reporte, reflexión y archivo visual. La prosa mantiene ritmo de calle y deja espacio para la mirada fotográfica. El resultado es un libro sobre la guerra diaria en una ciudad sitiada, y sobre la responsabilidad de documentar cuando el horror se normaliza. Un ejército de niños armados que corren con sandalias se dirige a lectoras y lectores de crónica, periodismo narrativo y fotografía documental, con una apuesta clara por la memoria.





