Patricio J. Gómez Garcés escribe desde el duelo y la cultura pop. En Adiós, Rod Serling, la voz toma La dimensión desconocida como brújula y arma un libro que alterna escena íntima y guiño televisivo. Un experimento con ecos en las paredes abre la puerta a una pregunta central. Qué queda de una vida cuando el cuerpo se apaga y la memoria insiste.
La enfermedad del padre marca el pulso. El hospital, los estudios, el oxígeno, la espera, los objetos del cuarto. El hijo acompaña y narra sin filtro, con humor cuando aparece, con miedo cuando se impone. El texto registra el día a día del cuidado, el desgaste del lenguaje y la crudeza del diagnóstico.
El libro mezcla poema, crónica y recursos de guion. Entra la voz en off, la acotación, el archivo familiar. La prosa se mueve entre la estática y la ternura, y sostiene una despedida en tiempo real. Adiós, Rod Serling queda como un libro sobre la orfandad, y sobre la necesidad de seguir hablando cuando la conversación se rompe.





